Anuncian Congreso Nacional Masónico

viernes, 12 de marzo de 2010

Del 21 al 24 de julio se realizará en la ciudad de Saltillo el Congreso Nacional Masónico 2010.

El objetivo es desarrollar diferentes actividades para conmemorar el Centenario de la Revolución Mexicana, el Bicentenario de la Independencia del país, y el 120 aniversario de la fundación de la logia Benito Juárez. Mario Cabrera González explicó que se espera la asistencia de unas mil 700 personas.

Entre las actividades se encuentra la conferencia magistral "150 años de estado moderno y del estado laico en México", además habrá mesas de trabajo en donde se abordarán temas relacionados con la economía, inseguridad, medio ambiente, entre otros.

Cabrera González dijo que en el Congreso Nacional Masónico Coahuila 2010 participarán los masones de las logias de las entidades federativas del país, lo que servirá para promover el sector turístico y económico del estado.

En cada congreso masónico, los participantes aportan ideas en busca de la solución de los distintos problemas que enfrenta México, además se hacen propuestas en temas importantes como educación, pobreza, desempleo, entre otros.

La Gran Logia Masónica elige mañana en Palma a su líder

EFE. PALMA Unos 400 maestros de la masonería regular española, la rama mayoritaria de esta centenaria y filantrópica sociedad iniciática, escogerán mañana al gran maestro de la Gran Logia de España en una votación, directa y delegada, que tendrá lugar en Palma con motivo de su XXIX Asamblea Anual.

En el encuentro se reunirán un centenar de maestros que han ostentado cargos en alguna de las logias repartidas por toda España, quienes ejercerán su derecho a voto y podrán también emitir sufragios en representación de colegas ausentes, según ha informado a EFE el portavoz de la Gran Logia de España, José Antonio de Haro.

Esta organización, exclusivamente masculina y seguidora de la tradición inglesa, cuenta en el conjunto del país con unos 6.000 miembros repartidos en agrupaciones provinciales y divididos en los grados de aprendiz, compañero y maestro, categoría esta última que confiere el derecho a participar en la elección del líder nacional.

"Somos una sociedad iniciática que procura mejorar al individuo para que éste a su vez trate de mejorar la sociedad en la que vive", ha explicado De Haro, quien ha subrayado el carácter democrático de la masonería regular tras "la fase de oscurantismo y secretismo mal entendido" que supuso la persecución franquista a su credo.

Los masones regulares españoles quieren quitarse ese sambenito dándose a conocer y recordando que sus principios no son otros que "libertad, igualdad y fraternidad", un lema que, según de Haro, les tomaron prestado los inspiradores de la Revolución Francesa.

En la asamblea de Palma, que se prolongará hasta el sábado, optarán a liderar la Gran Logia de España durante los próximos cuatro años el actual gran maestro, José Carretero, de Cataluña, y el dirigente valenciano Oscar de Alfonso.

Respecto a la exclusión de las mujeres de la masonería regular, el portavoz de la Gran Logia de España ha incidido en que sólo responde a la fidelidad del grupo a la tradición, pero ha precisado que en otras ramas masónicas sí se admiten féminas y que incluso hay logias exclusivamente femeninas.

"Todos somos masones, pero nosotros mantenemos las costumbres de las antiguas logias regulares" de raíz inglesa, que, a diferencia de otras corrientes, basan su cohesión y sus ritos en la creencia en el Gran Arquitecto del Universo y el juramento sobre la Biblia, aunque en esta fe en un ser supremo cabe cualquier religión monoteísta.

"En nuestras logias hay judíos, musulmanes y cristianos de todo tipo. Esa es la grandeza", ha manifestado ufano De Haro.

Fuente: Diario de Mallorca

Un año en el servicio de la cultura

jueves, 11 de marzo de 2010

Red social SALVA EL PLANETA

miércoles, 10 de marzo de 2010

Se lanzo hace unos momentos la red social, en castellano, del Programa Masonico Internacional SALVA EL PLANETA! Unete a esta red y participa con comentarios y propuestas.

Ley de Represión contra la Masonería y el Comunismo

El día 1 de marzo de 1940, y cuando solo habían pasado unos meses de la finalización de la Guerra Civil, el gobierno del nuevo estado de Franco promulgaba la Ley de Represión contra la Masonería y el Comunismo, sin duda, dos de los "fantasmas" a los que el dictador imputó a lo largo de su larguísimo mandato la mayor parte de los males y desviaciones del auténtico "espíritu nacional" que, a su juicio, habían venido asolando el solar patrio desde que el liberalismo, la ilustración, el parlamentarismo y todos los demás "ismos", excepto naturalmente los totalitarismos nazi o italiano, expresaran su huella en la cultura política europea y española de los comienzos de la contemporaneidad.

La Ley 1-III-1940 de la Jefatura del Estado se constituye, junto con otros dos textos jurídicos igualmente aparecidos en los primeros instantes de la dictadura (Ley de Responsabilidades Políticas de 9-II-1939 y Ley de Seguridad del Estado de 29 de marzo de 1941) en el primer pivote del derecho represivo del franquismo que manifiesta, bien a las claras, la cuestión, tantas veces repetida y que no conviene olvidar, de que el 1º de abril de 1939 lo que vino después de aquellos tres "años triunfales" no fue la paz, sino que lo que llegó fue la victoria. Y es que, tales textos legislativos, además de su evidente naturaleza jurídica, a todas luces aberrante y alejada de cualquier canon constitutivo del derecho democrático, como han manifestado suficientemente sus analistas, expresaban toda una intencionalidad punitiva y profundamente condenatoria de la acción de quienes habían apoyado al régimen constitucional republicano, muy alejados tales textos jurídicos de vehicular un posible espíritu de reconciliación. Por el contrario sus contenidos venían a ocuparse, desde ópticas diversas de las más diferentes dimensiones de un aparato y políticas represivas, puestas en marcha de forma contundente, que debían ejercerse de forma inmediata no solo con los que habían perdido la guerra, sino contra quienes osaran cuestionar los "principios inmutables" del glorioso movimiento salvador de la patria, políticas estas a las que la jerarquía eclesiástica había dado, no solo su apoyo y bendición en la conocida Carta Colectiva del Episcopado español de 1º de julio de 1937.

La Ley contra la Represión de la Masonería y el Comunismo señalaba en su preámbulo que "ningún factor, entre los muchos que han contribuído a la decadencia de España, influyó tan perniciosamente en la misma y frustró con tanta frecuencia las saludables reacciones populares y el heroísmo de nuestras armas, como las sociedades secretas (masonería) y las fuerzas internacionales de índole clandestina (comunismo)". Desde la pérdida del imperio colonial, la cruenta guerra de la Independencia, los enfrentamientos civiles del XIX, así como "los numerosos crímenes de estado", que culminan con las acechanzas que minaron la caída de la Monarquía y de la dictadura de Primero de Rivera (sic), nada escapa a la responsabilidad imputada a estas dos fuerzas de índole clandestina, demonizadas desde sus orígenes, constitutivas de la tantas veces citada "conspiración judeo-masónica" y condenadas, en el futuro, a ser dos de los chivos expiatorios que el totalitarismo expresado en su versión hispana tras el fin de la Guerra Civil, el llamado "nacionalcatolicismo", sitúa en el nuevo imaginario, en el nuevo sistema de valores prevalentes que las diferentes instancias y vehículos de socialización (una escuela absolutamente depurada y controlada, un partido único FET, etcétera), van a terminar manifestando un panorama que otorga su sesgo característico a aquel terrible "tiempo de silencio" que se expresó, si cabe decirlo así, durante la primera década de la dictadura. En lo que a nuestra provincia se refiere, sus cláusulas iban a ser implacablemente aplicadas sobre los componentes de las diversas logias y triángulos masónicos (Turdetania de Córdoba, Isis Lucentino, Luz y Prosperidad de Palma del Río, Renacer de Peñarroya, 18 Brumario de Puente Genil, etcétera) en las que militan algunos de los más significados intelectuales y políticos de la Córdoba de aquellos momentos y de los que pueden ser representativos personas como Jaén Morente, Fco. Azorín Izquierdo, Ramón Carreras Pons, Antonio España Ocaña, J. Tubío Aranda, A. Jiménez Alba, Gabriel Morón Díaz, Eloy Vaquero Cantillo, Vicente Lombardía y un largo etcétera, que hubieron de sufrir proceso por esta ley de la que ahora se cumplen 70 años de su promulgación.

Este texto jurídico no sería derogado hasta bien entrados los años sesenta, lo que no quiere decir que desaparecieran otros niveles de represión sobre ambas instancias, sin duda la más importante el Tribunal de Orden Público, aunque como es de sobra conocido, ni masones, ni comunistas volverían fácilmente a encontrar su lugar y reconocimiento en la sociedad española hasta los inicios de la transición democrática.

Fuente: Gran Logia "El Potosi"

 
 
 

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